Las enseñanzas de mi albañil


Imagen tomada de elmaestrodecasas.com

Hace  tiempo hice una reforma en casa, de esas de las que te tienes que ir a vivir a otro piso, ir a terapia porque contemplas durante semanas escenas como ver  en lo que era el salón comedor, una hormigonera, o en lo que hoy es la habitación de estudio desde la que escribo esta entrada  un montón de arena con una pala clavada, cómo señalando quiénes son ahora los amos del piso. Trabajaron principalmente “Migue” y “Jose”. El primero era peón y “Jose” era Oficial de Primera. Por si alguien no lo sabe, en los albañiles españoles hay categorías.

Eran de poco hablar y trabajar bien, así que mis visitas diarias a la obra consistían en ver los avances, supervisar alguna cosa, estar pendiente de envíos y hablar con el Jefe para ir ajustando la reforma y cuadrando a otros profesionales que tenían que intervenir.  Con “Migue” y “Jose” no era fácil mantener conversación porque estaban concentrados en su trabajo y mejor no distraerlos.

Coincidimos alguna vez en el tiempo de descanso y hablamos. Le pregunté a “Jose”, el Oficial de Primera, cómo había aprendido el oficio. Me explicó que empezó de peón y poco a poco, observando cómo trabajaban los oficiales, fue aprendiendo. Además, de vez en cuando, lo dejaban hacer alguna cosa y así llegó a ser Oficial. Como se veía que estaba orgulloso de su título, un día mantuvimos la conversación clave:

-”Jose”, ¿para ser Oficial hay que hacer algún examen? -Le pregunté.

-No. -Ya les dije que era de pocas palabras.

-Pero tendrás algún título, diploma o certificado que diga que lo eres -le insistí.

-No, ninguno de los oficiales que conozco tienen papel alguno que lo diga -me respondió mientras apuraba un trago a su botella de agua y quitándole importancia al dichoso certificado.

-¿Entonces, cómo demuestras que eres Oficial de Primera? -le pregunté, pero sin demostrar desconfianza.

-Pues muy fácil -respondió contundente. -Si tu vas a una obra y dices que eres Oficial, no te piden papel, simplemente te encomiendan un trabajo de Oficial, y si lo eres lo demuestras, y si no lo eres, pues también queda claro.

Y continuó -por ejemplo, te encargan que pongas el chapado a un cuarto de baño o un trabajo más fino y ahí se ve si eres o no, no hace falta papel, simplemente lo demuestras y ya está.

Estoy seguro que “Jose” vio la cara que yo ponía… porque no estoy acostumbrado a tanto sentido común. Es cierto, si dices que tienes una competencia, se te encomienda un trabajo y la demuestras.

Me imagino que ya habrán hecho la traslación al mundo educativo o profesional de la infancia y es que la explicación de cómo funciona el gremio milenario de los albañiles me ha encantado y supera a la “titulitis” que tenemos en nuestra sociedad.

Ahora, para trabajar en el mundo de la infancia (de maestro, orientador, pediatra…) se te exigen unos títulos en papel que no siempre demuestran que sabes hacer tu oficio… en ocasiones, tampoco tienen mucho que ver con el oficio.

Que nadie se ofenda, pero ¿cuántos diplomados, licenciados, doctores, catedráticos, especialistas, EXPERTOS, lo somos en realidad: si se nos pusiera a prueba en nuestro campo ¿lo demostraríamos?

¿Qué pasaría si en el campo educativo, lo que se exigiera fuera realmente competencia, como al oficial de albañil, y esta se demostrara en la realidad, sin necesidad de sacar el curriculum, simplemente haciendo una demostración.

Yo les dejo con la enseñanza de “Jose”, el albañil que reformó mi casa… y que hizo pensar.

www.jesusjarque.com

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14 respuestas a Las enseñanzas de mi albañil

  1. […] Continuar leyendo: Las enseñanzas de mi albañil […]

    • Anónimo dice:

      Hola Jesús me ha encantado la comparativa, en cuanto tenga ocadisión la dejo caer en el claustro.
      Otra parecida que yo suelo usar: “sí, sí todo eso está muy bien pero ¡enséñame la pleita!”
      Saludos y gracias por todo lo que ofreces a la enseñanza. Pablo

    • Anónimo dice:

      Pues el articulo esta muy bien, pero la comparativa con los educadores me parece que no es muy adecuada. Si el albañil hace mal su trabajo, lo unico que hay que hacer es quitar lo realizado y volverlo a hacer. Pero si confias a tus hijos a personas que hacen mal su trabajo ¿quien repara el daño hecho? Por lo menos con el titulo debajo del brazo, te aseguras un minimo de conocimientos y formacion basica. Luego puede ser mejor o peor pero lo básico, seguro que lo han adquirido durante sus años de estudio para sacarse la carrera.

  2. gabinetepsicopedagogicoguadarrama dice:

    Reblogueó esto en Gabinete Psicopedagógico Guadarrama.

  3. Doris dice:

    Esto demuestra que todo trabajo lleva implícita su sabiduría y que debe ser reconocido y respetado.Toda obra por más simple que sea requiere de previos aprendizajes como lo hacemos todos, desde el lugar que hemos decidido por vocación ejercer nuestro quehacer.

  4. Isabel dice:

    Pienso que hay albañiles estupendos y que han aprendido desde abajo y con la experiencia, pero a mi me gustaría preguntarle al oficial cuántas meteduras de pata ha tenido hasta llegar a ser oficial?!! y yo me pregunto: no sería mejor que en lugar de tener que trabajar desde muy joven y aprender a base de errores, les enseñaran en una formación profesional, donde después de unos años practicando las técnicas necesarias saliesen siendo albañiles u oficiales pero sobre todo capacitados? y así a lo mejor aprenderían antes y cometerían menos errores? y en el mundo de la educación estoy de acuerdo con que muchos de nosotros seguimos cometiendo errores, pero también creo que nos falta muuuucha formación!!!, y si no, volvemos a Finlandia, para acceder a la carrera de magisterio, piden las mejores notas, una buena carrera, un master, creo q dos años de practicas…. en fin mucha formación y tienen a los mejores, por algo será!!!

    • Gracias Isabel por tu aportación. Sí tienes mucha razón con el tema de la formación. La idea de la entrada era más bien criticar la “titulitis” que vivimos en nuestro país: tener muchos títulos y horas de cursos certificadas, desgraciadamente, no equivale a estar más formado.

  5. Anónimo dice:

    Buenos días Jesús:
    Hablas en tu texto de cómo demostrar la experiencia, y en el caso del albañil es sencillo, si lo que se le manda lo hace, es válido, en caso contrario no. Pero, en la enseñanza, en la sanidad….Cómo se demuestra. Soy docente desde hace 17 años, cada día aprendo algo nuevo, cada día veo que recursos que me funcionan en un curso al año siguiente no me valen de nada, hay ocasiones en que no sé qué hacer, en otras sé que acierto y en otras fallo.
    Un albañil lo tiene fácil, una pared, un baldosín, cemento, arena… y ensayo-error, al final a base de repetir lo mismo una y otra vez se convierte en oficial de primera y aún así habrá buenos y malos oficiales de primera, pero, un docente se encuentra con alumnos/as, personas, todas diferentes, cada alumno/a es un mundo, un docente será siempre docente, no hay docentes de primera, al igual que no hay médicos o enfermeros de primera. Habrá docentes, médicos, enfermeros con más o menos experiencia laboral, con más o menos recursos, lo cual no le acredita como nada, y triste de aquel que se crea que por llevar más años en la escuela es mejor docente.
    En definitiva, si me das a elegir, prefiero a personas con títulos, por lo menos me asegura que han pasado por una educación, la experiencia ya vendrá. Y en España por mucho que intenten denostar a los docentes, la educación que imparten es muy buena, la experiencia que cada uno adquiera en su camino laboral dependerá de él mismo.
    Aprovecho para agradecerte tu trabajo, tu buen hacer y sobre todo tu gran generosidad, tres virtudes que desde luego no habrás conseguido a base de títulos.
    Un saludo

  6. […] Hace tiempo hice una reforma en casa, de esas de las que te tienes que ir a vivir a otro piso, ir a terapia porque contemplas durante semanas escenas como ver en lo que era el salón comedor, una …  […]

  7. […] Hace tiempo hice una reforma en casa, de esas de las que te tienes que ir a vivir a otro piso, ir a terapia porque contemplas durante semanas escenas como ver en lo que era el salón comedor, una …  […]

    • Rodolfo dice:

      Es verdad Yo soy Colombiana creci en Nueva York y por suutsepo aprendi a bailar merengue,en 1974 fui a la boda de mi primo a Cali,Col y cuando sono un merengue sali a bailarlo con mi esposo como MERENGUE de verdad y se quedaron con la boca abierta creo q hoy en dia tienen mas idea ,pero como tu dices EL MERENGUE COMO TODO RITMO HAY Q SENTIRLO PARA MOVERSE BIEN

  8. Se reconoce en lo que vale la buena intención del gobierno al querer proporcionar a las amas de casa un título profesional, académico, pero más valiera que les proporcionaran un empleo a aquellas que lo precisan urgentemente, desesperadamente, para sacar adelante a sus hijos en éstos tiempos difíciles y sombríos. Porque no es lo mismo, ni aun en el país de la titulitis, dar un papel que dar un trabajo, por mucho que lo que se dice pretender sea el reconocimiento oficial de quienes en su vida ordinaria cuidan niños y ancianos, por lo que acreditan día a día que lo saben hacer. Deslizar la idea de que el decreto que prepara el gobierno exonerará de título académico a quienes, diestros en la atención a niños y ancianos, deseen encontrar un trabajo de eso, es deslizar justo lo contrario de lo que es: se les emplazará a sacarse el nuevo título, con sus exámenes y sus tasas correspondientes.

  9. […] competencia en la lengua inglesa, como hablé en una entrada sobre  ”las enseñanzas de mi albañil“, se podría basar en la evidencia; en una entrevista de trabajo, por ejemplo se demuestra si […]

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