No sin mi mami

El matrimonio o la vida en pareja significa un cambio cualitativo y profundo en las personas que optan por él. Hasta se le llama “un cambio de estado“, porque realmente debería ser un cambio en la forma de ser/estar. 

parejas que siguen dependiendo de sus padres

Imagen tomada de MorgueFile.com

En el contacto que mantengo con parejas en mi vida profesional y personal percibo en no pocas ocasiones, que esta premisa, que la vida en pareja supone un cambio cualitativo, no termina de estar asumida. Por eso dedicaré la entrada a reflexionar sobre esta cuestión. 

ALGUNAS SITUACIONES

Me encuentro con parejas jóvenes, pero también con las que ya llevan un camino recorrido, con hijos incluso, en las que su vida no ha cambiado sustancialmente. Parece como si la otra persona fuera un accesorio que se ha sumado a su situación vital.

Se trata de personas que, aunque vivan fuera de casa, pasan el mayor tiempo posible con papá y mamá. Son su papá y su mamá los que le organizan la vida: desde las comidas, la colada, la limpieza y orden de la casa o la ropa que deben vestir. No es extraño ver a la madre/abuela que acude a casa del hijo o de la hija, casados y con presunta vida independiente, a limpiarles y ordenarles el hogar, a planchar…

Da la sensación, caricaturizando la situación, que en realidad es como si llevarán una vida de solteros o solteras, pero con un compañero de piso más íntimo. Si lo piensan y miran a su alrededor, esta situación abunda más de lo que parece.

No sé exactamente cuáles son las causas. Se me ocurren varias situaciones que están implicadas. Por una parte hay una falta de madurez personal y de capacidad de asumir responsabilidades, sobre todo en el gobierno de la propia vida. Hace tiempo que descubrí que la madurez no depende de la edad.

El matrimonio, formar una familia, requiere esas dos condiciones: madurez y responsabilidad personal.

Pero la otra cara de la moneda suele ser unos padres sobreprotectores, en los que las madres se llevan la palma, que siguen empeñadas en organizar la vida a su hijito o hijita, a pesar de tener veintitantos, treintaitantos o cuarentaitantos.

Aunque se suele decir que “están enmadrados o enmadradas“, yo diría que en realidad sus padres están “enhijados o enhijadas“, si es que existen esos términos. Son esos padres o madres invasores que meten las narices constantemente en la vida de estas parejas, eso sí, previo consentimiento ¡por supuesto!

CONSECUENCIAS

El problema es que constituye un factor de riesgo para la salud de la vida en pareja… y como se suele decir, “no puede ser que eso acabe bien“. Tarde o temprano la intromisión total de “papi” o de “mami”, o esa dependencia de ellos, termina ahogando  a uno de los miembros y la vida matrimonial se deteriorará y explotará.

¿Qué les parece? ¿Están de acuerdo? ¿Conocen algunas experiencias?

Jesús Jarque García

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7 comments on “No sin mi mami

  • A veces los hijos, debemos ser valientes y poner tierra de por medio.
    Me quedé sola con mis padres cuando todos mis hermanos se casaron. Mis trabajos temporales no me permitían independizarme.
    La única forma fue buscar trabajo lejos de mi ciudad. Fue cuando conocí al que hoy es mi marido y vivo a 8 horas de distancia de mi familia. Ha sido la única forma de dejar de ser la niña de la casa a la que todo el mundo quería cuidar y proteger.
    Espero dejar espacio de libertad a mis hijos desde el amor y cariño que siempre se siente como madre.

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  • LEIDA CANTILLO says:

    Estoy agradecida por todo el material tan interesante que usted desinteresadamente comparte con todos los que lo necesitamos, sea a nivel personal o para trabajar con ellos en nuestras institucione………gracias

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  • Estoy de acuerdo que se trata de falta de madurez, de decisiones, de comodidad, de falta de autonomía, de sobreprotección de los padres que no dejan crecer a sus hijos. En conclusión todo tiene sus consecuencias y en este caso negativas.

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  • Estoy de acuerdo que se trata de falta de madurez, de decisiones, de comodidad, de falta de autonomía, de sobreprotección de los padres que no dejan crecer a sus hijos. En conclusión todo tiene sus consecuencias y en este caso negativas.

    Reply
  • Estoy de acuerdo que se trata de falta de madurez, de decisiones, de comodidad, de falta de autonomía, de sobreprotección de los padres que no dejan crecer a sus hijos. En conclusión todo tiene sus consecuencias y en este caso negativas.

    Reply
  • Blanca Escobar says:

    lA MADUREZ NO TIENE EDAD, Tengo una hija adolescente de 17 años con gemelos de un año y creeme que al estar conmigo me cuesta no entrometerme en la crianza de los gemelitos, no le gusta asumir sus responsabilidades…

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